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2x04 -- Hurricane

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Re: 2x04 -- Hurricane

Mensaje  Dayna el Mar Nov 27, 2012 12:26 am



Zoe Echolls
ft. Flynn

Flynn no deja de sonreír, y eso me mosquea un poco, la verdad. No sé si está sonriendo por algo en particular o se está riendo de mí o algo, pero la verdad es que me da bastante igual. Si se quiere reír de mí allá él. Lo que sí me molesta es no saber la razón. ¿Es que tengo algo en la cara? ¿Restos de comida?

Se alegra de que haya aceptado, o al menos eso parece, y me dice que quedamos a las 4 en la entrada, que es cuando acaban las clases. Me habla de no sé qué actividades extraescolares, y cuando menciona el coro, se me iluminan los ojos. “¿Coro? ¿Tenéis un coro?”. Me muerdo el labio otra vez. Yo siempre he cantado, desde que tengo uso de razón. Mis padres me animaban mucho a ello, e incluso gané un pequeño concurso cuando tenía 10 años… El canto ha formado parte de mí toda mi vida. No había un solo día que no cantara… Hasta que mis padres murieron. Llevo un mes sin cantar, algo que no me había pasado nunca. Por una parte, quiero apuntarme al club, pero por otro, no sé si voy a ser capaz. Bueno, tengo tiempo para pensarlo.

El timbre suena, sobresaltándome y haciéndome perder el hilo de mis pensamientos. Flynn se levanta rápidamente, y se despide de mí, sonriéndome y deseándome un buen día. Le hago un gesto de despedida con la mano, y le sigo con la mirada hasta que se pierde de vista. Este chico es un poco raro. Sé cómo son los de su calaña, sé que es un engreído, pero se ha esforzado mucho por ser simpático. Lo mismo no es tan malo después de todo…

Me levanto de la mesa y camino con desgana, sacando el horario. Vale, ahora tengo literatura. ¿Y dónde puñetas está el aula de literatura? Me acerco a una chica de gafas gruesas y pinta asustadiza, que supongo que será más amable que la rubia pija que tengo a la derecha, y le pregunto si me puede indicar el aula. La pobre chica se hace un lío al indicarme, y acabo bastante perdida, pero al fin encuentro el dichoso aula, aunque cinco minutos tarde. El profesor, que no me conoce pero ya ha decidido que le caigo mal, me mira con rudeza y me indica un asiento libre. No pensé que diría esto, pero estoy deseando que Flynn me de ese tour para ahorrarme situaciones como esta. Me siento con ganas de estrangular a alguien, y me paso la clase entera mirando el reloj. Y eso que el libro en cuestión que estamos estudiando me gusta bastante, Jane Eyre, pero el profesor tiene un tono de voz que podría dormir a un insomne, y me dejo llevar por mis pensamientos. Mis pensamientos me llevan al coro. Sería tan fantástico volver a cantar… ¿Por qué no? Después de todo, mis padres siempre me apoyaron, y sé que les disgustaría que lo dejara. Además, por lo menos conozco a alguien dentro del coro, aunque sea Flynn, que, la verdad sea dicha, es el único que conozco en estos momentos de aquel instituto. El único que ha tenido la delicadeza de presentarse ante la nueva que no conoce a nadie, aunque la razón por la que lo ha hecho, no lo sé.

Al fin, el timbre suena, y salgo del aula con tal rapidez que cualquiera diría que está envuelta en llamas. Mi taquilla queda muy cerca de la entrada, así que camino hacia allá, que es el único sitio que conozco bien. El pasillo está atestado de gente, y no puedo ver si Flynn ya ha llegado o no. Me dirijo a mi taquilla mientras hago tiempo para esperarle, y guardo los libros. De pronto oigo una voz a mi lado, y cuando me giro para ver quién es, me encuentro con la cara de Flynn (demasiado cerca, la verdad) sonriéndome. Así que la taquilla de al lado es la suya. Qué coincidencia. Entonces me dice que a él le gusta llamarlo destino. “Destino, ¿eh?”, le respondo, cerrando la taquilla y volviéndome completamente hacia él. “No creo en el destino. El destino lo creamos con nuestras elecciones”. Qué filosófica me he puesto de repente… Se va a pensar que soy un bicho raro.

Dejamos que la gente se marche, para que el instituto quede vacío. Me resulta raro estar sola en el instituto con Flynn. Él no deja de sonreír, y no puedo evitar fruncir el ceño cada vez que le veo hacerlo. ¿Por qué sonríe? La curiosidad me está matando. No sé si es que me encuentra graciosa, rara o risible. Cualquiera que nos vea en el pasillo, se quedará bastante extrañado, el uno sonriendo de oreja a oreja y la otra seria y con el ceño fruncido. Menos mal que no hay nadie.

El tour comienza, y he de decir que veo a Flynn un poco perdido. Parece como si no supiera por dónde empezar, y eso que es su propio instituto. Me indica el despacho del director, y cuando llegamos al aula de castigo sucede una cosa muy rara. Menciona algo sobre un amigo suyo, y cómo se colaban por las noches pero nunca le pillaban. Al principio, sonreía, como si la anécdota le despertase buenos recuerdos, pero de repente se pone muy serio y para de hablar. Puedo notar que, sea lo que sea que está recordando, no le apetece hablar de ello, así que, aunque siento curiosidad, no le presiono. En lugar de ello, le sonrío. “Pues yo tampoco creo que lo vea desde dentro, porque no suelo meterme en líos”, digo, intentando aliviar un poco la situación. “¿Seguimos?”, pregunto, echando a andar pasillo arriba. Él me sigue, aliviado por no tener que seguir hablando.

Me enseña todas las aulas, aunque le sigo viendo bastante perdido. Le miro de reojo, y sin poder evitarlo, me giro hacia él y le pregunto “Flynn, dime, ¿realmente has dado algún tour por el instituto? Porque si es así, déjame decirte que eres bastante malo”. Espero su respuesta, aunque ya me la imagino. Si él ha dado algún tour por el instituto a gente nueva alguna vez, yo soy científica nuclear. La pregunta es, ¿entonces por qué se ha ofrecido?

El tour termina, al fin, y a pesar de que Flynn es bastante inexperto, me ha enseñado todo el edificio. Me he creado un mapa mental (además de haber tomado notas, tipo “Filosofía: pasillo de en medio pasado el baño de chicas”), y ya me puedo orientar. Alcanzamos de nuevo la entrada, donde están nuestras taquillas, y me vuelvo a poner frente a él. “Gracias por enseñarme el instituto. Esto me ahorrará otra mirada de “a ti te voy a suspender” por parte del de Literatura por llegar cinco minutos tarde. Aunque me temo que ya me tiene crucificada. Pero se va a enterar, porque otra cosa no, pero la literatura es lo que mejor se me da, y no le va a quedar más remedio que aprobarme, porque como me suspenda le voy a meter un puro que se va a cagar, y…”. Estoy hablando tan rápido que ni yo me entiendo, y le acabo de soltar el sermón del siglo a Flynn. Y el premio a la chica más aburrida de Niamh es para ¡Zoe Echolls! Aplauso mental. “Perdona…” digo, con una sonrisa de circunstancias “Tampoco es plan de entretenerte. ¿Salimos?”. Sin esperar respuesta, salgo por la puerta que da a la calle, algo avergonzada. Mi primer día y ya me pongo a hacer el ridículo delante de la única persona que conozco en todo el instituto. Bravo, Zoe, estás que lo tiras.

Fuera está todo negro, cubierto de nubes, y con un aspecto de que va a llover en segundos. Flynn llega a mi altura, y observa lo mismo que yo. “Genial. Lo mismo si me doy prisa…”. Echo a andar, pero no logro dar ni 10 pasos cuando las primeras gotas caen. Noto que Flynn me está siguiendo, y me dice algo, pero no oigo ya que un avión pasa en ese instante. Cuando me giro para preguntarle que qué ha dicho, las gotitas se convierten en goterones, y los goterones en un aguacero. En cuestión de cinco segundos estamos completamente empapados. No sé qué hacer. No tengo coche, tengo que volver a casa andando, pero está demasiado lejos y me estoy empapando. Miro alrededor, por si acaso hubiera un toldo, un techo, un portal o cualquier cosa para ponerme debajo, pero no la hay. Me cago en mi mala suerte…

Como si Flynn me estuviera leyendo el pensamiento, me agarra de la mano y tira de mí. Le sigo corriendo, procurando no escurrirme ya que estas Converse resbalan bastante con el agua, y me lleva de nuevo hacia dentro del instituto. Una vez dentro, me escurro un poco el pelo, que está chorreando. Flynn no está mucho mejor. Tiene el pelo chorreando, igual que yo, y la ropa empapada. La camiseta se le ha pegado al cuerpo, y… Mejor me concentro en otra cosa. “Gracias de nuevo”, le digo, cuando he terminado de escurrir el pelo. Aún estoy decidiendo qué demonios hacer, cuando de repente todas las luces se apagan y suena un trueno bastante cerca. Mierda, la tormenta ha hecho que se vaya la luz. ¿Algo más que me salga mal hoy?

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Re: 2x04 -- Hurricane

Mensaje  Zaida el Mar Nov 27, 2012 10:00 pm

Flynn Watson
ft. Zoe




No me pregunta acerca de mi reacción en el aula de castigo, y eso me tranquiliza. Aún no estoy preparado para contarle a una desconocida lo del incendio. Bastante tuve con las sesiones con la psicóloga... Y tampoco quisiera mentirle, así que mejor. Sigo con el tour, y estoy viendo aulas en las que no he estado en mi vida. Entonces me pregunta si he dado estos tours antes. Mierda, me ha pillado. “¿Tanto se me nota?” digo en tono divertido como si tal cosa mirándola de reojo sin dejar de sonreír. Mañana tendré agujetas en la cara, seguro. Tras enseñarles todas las aulas, le enseño el gimnasio y los vestuarios y volvemos a la entrada del instituto.

Voy a preguntarle si quiere que la lleve a casa, por lo de la tormenta y eso, pero ella se pone delante mía, lo suficientemente cerca para que vuelva a distraerme mirándole los labios mientras me habla. Me fijo en que no es muy bajita, y eso me gusta. Estoy algo cansado de tener que estar agachándome para besar a las chicas... La oigo disculparse por algo que no he oído y sale como una bala por la puerta. Al parecer tiene ganas de deshacerse de mi... debe haberse sentido incómoda por algo que he dicho. No lo se.

Cuando salgo, la observo mirar al cielo. Esta oscuro, apenas se ve nada, y unas nubes negras amenazan el cielo. El huracán. Mierda. Otra vez no me da tiempo de decirle que mi coche está justo enfrente de la acera, y que si nos damos algo de prisa podría acercarla a casa, cuando se marcha corriendo. “Espera Zoe...” la sigo, pero ya ha echado a correr, y justo empieza a llover. “¡Te vas a empapar, déjame llevarte a casa!” No me ha oído. Estamos demasiado lejos y encima el ruido de un avión se hace escuchar por encima de mi voz. De repente empieza a llover más fuerte y sin pensarlo voy corriendo hacia ella. Se está empapando y yo debo estar poniéndome igual, pero no me importa. La observo ahí parada mirando a su alrededor, como buscando refugio, y justo cuando estoy a su lado paro y la miro. Solo es un segundo pero me pasan mil cosas por la cabeza. Esta completamente chorreando, y el pelo empapado se le pega en la cara y en la espalda. Tiene gotas de agua en las pestañas y el agua de la lluvia hace que su piel brille. O eso me parece. Podría besarla ahora mismo, pero eso solo funciona en las películas de Ryan Gosling, así que, le agarro de la mano y corriendo hago que me siga hacia el único lugar al que podemos ir.

Una vez dentro del instituto, cierro las puertas porque el viento que se ha levantado hace que entre el agua. Zoe se está escurriendo el agua del pelo y yo hago lo mismo con el mio alborotándolo todo lo que puedo con las manos. La oigo darme las gracias. Sonrió y me levanto la camiseta escurriéndola todo lo que puedo. “De nada, pero me debes una. La próxima vez que haya un huracán eres tu la que tiene que salvarme. Menos mal que no hemos cogido el coche, hubiera sido peligroso” Pienso en que deberíamos ir a las duchas, porque si no vamos a cogernos una buena pulmonía, y cuando estoy a punto de decírselo se apagan las luces. Y la noto sobresaltarse a mi lado. Le agarro de la mano instintivamente. “No te separes de mi” Miro hacia arriba y noto como ella me imita “Parece que las luces de emergencia no funcionan, vamos”

Con Zoe de la mano, y completamente a oscuras me acerco al aula de química y entramos. “Espero que haya linternas en algún lugar de este maldito instituto” le suelto de la mano un instante mientras forcejeo para abrirlo, ya que no se ve nada. A tientas encuentro un mechero, lo enciendo y le paso otro a Zoe. “Toma, busca en ese armario velas o linternas o algo que podamos utilizar para alumbrarnos el camino. Espero que recuerdes donde está el panel de las luces de emergencia” Digo de broma y la oigo reírse al otro lado de la habitación. Su risa hace que me anime en la búsqueda.

Encuentro una vela grande, la enciendo y la pongo encima de una mesa. No alumbra gran cosa, pero al menos ahora podemos vernos las caras. Zoe se acerca a la mesa maldiciendo porque no ha encontrado nada que nos sirva. Está guapísima a la luz de la vela. El pelo enredado en la cara le favorece, ¿quien iba a decirlo? Las pestañas le proyectan una sombra en los pómulos bastante curiosa. Me dan ganas de acercar la mano y secarle la mejilla mojada. Lo hago. Que demonios. El dorso de mi mano apenas le roza el pómulo y noto un cosquilleo en las puntas de los dedos que se extiende por todo mi cuerpo. La sensación es agradable a la vez que me asusta. “Deberíamos ir a secarnos primero...” digo por decir algo bajando la mano y cogiendo la vela. “Vamos” Le vuelvo a agarrar de la mano y esta vez vuelvo a notar esa sensación tan estupenda. Solo que esta vez no me asusta. Entrelazo mis dedos con los de ella y salimos al pasillo en busca de los vestuarios del gimnasio.
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Re: 2x04 -- Hurricane

Mensaje  Dayna el Miér Nov 28, 2012 1:13 am



Zoe Echolls
ft. Flynn

No me gusta la oscuridad. De hecho, odio la oscuridad. Hace que me sienta insegura al no poder ver lo que me rodea. Y esto se ha quedado completamente negro. No puedo ver a Flynn, aunque le noto a mi lado, y eso me tranquiliza un poco. Si estuviera sola, ya me habría puesto a gritar, pero con él aquí me siento más segura. En ese momento, me agarra de la mano, y me sobresalto un poco. Giro la cabeza hacia él, aunque no puedo verlo, y por un momento hasta agradezco la oscuridad, porque estoy segura de que me he ruborizado. Me dice que no me separe de él. No pensaba hacerlo, de todos modos. Ni loca me separo yo ahora de él. Las luces de emergencia deben estar fritas, porque no se encienden.

Me lleva a tientas, agarrada de la mano. Caminamos despacio, palpando las paredes, hasta que Flynn alcanza una puerta (por la disposición, debe ser el aula de Química), y entramos. Entonces Flynn me suelta la mano para rebuscar en un cajón, y me pongo nerviosa. Busco a tientas su mano, pero no la encuentro. “Flynn, no me sueltes, por favor”. Ah, debo de parecer una niña pequeña y asustadiza. Seguro que Flynn se está riendo de mí.

Al fin noto sus manos sobre las mías, y me pasa un objeto. Es un mechero. Lo enciendo deprisa y, aunque no ilumina mucho que digamos, es un alivio ver algo que no sea oscuridad absoluta. Me pide que busque en un armario por si hubiera linternas y, aunque un poco a mi pesar, me separo de él para hacer lo que me pide. “No me has llegado a enseñar dónde está el panel de luces de emergencia. Ya sabía que le faltaba algo a este tour” comento, riendo. Estoy nerviosa, y asustada (la idea de que un huracán me pille encerrada en el instituto sin luz no me alegra mucho, la verdad), y creo que Flynn se ha dado cuenta. A lo mejor por eso está bromeando, para aliviarme un poco. Si es así, se lo agradezco enormemente.

Busco por todas partes en el armario, pero no encuentro absolutamente nada. “Mierda. Aquí no hay nada que nos pueda servir” le digo a Flynn, mientras éste enciende una vela. ¡Luz, por fin! Me acerco a la vela, que me permite distinguir al chico. El pelo se le ha pegado a la frente, y la tenue luz hace que se le resalten más los pómulos. Además, aún tiene la camiseta empapada. No me quiero fijar mucho, entre otras cosas porque me está mirando. “No he querido acercar mucho el mechero al contenido del armario por si acaso” comento, un poco más nerviosa. “Es la clase de química, y lo mismo hay frascos con cosas inflamables. No es plan de salir ardiendo, ¿no?” añado, riendo. Y él me sigue mirando. Ahora ya no es la oscuridad lo que me pone nerviosa.

Noto una gotita resbalando por mi mejilla, ya que el pelo todavía gotea. Antes de que pueda secármela, Flynn alarga el brazo y pasa su mano por mi mejilla, secándola. Contengo la respiración durante unos momentos, sin estar del todo segura de lo que acaba de ocurrir.
El roce de su mano me ha producido un cosquilleo, y ahora noto la zona donde me ha tocado como si estuviese ardiendo. Cuando aparta la mano, me quedo mirándole unos instantes sin poder evitarlo. Me ha pillado de sorpresa, aunque cuando lo analizo fríamente, no debería darle tanta importancia. Después de todo, Flynn está acostumbrado a salir con muchas chicas, y flirtea con todo lo que lleva faldas, yo misma lo vi en el comedor. Para él un gesto así no debe de significar nada, porque seguro que se lo hace a todas. En estos momentos comprendo por qué las demás caen rendidas a sus pies. Si al resto les hace y les dice lo mismo que a mí, en realidad es comprensible. Pero yo sé la verdad. Sé que a él le importa bien poquito lo que significan esta clase de acciones.


Comenta que deberíamos ir a secarnos. Estoy completamente de acuerdo, ya que la ropa empapada me va a producir una pulmonía si no me seco pronto. Agarra la vela con una mano, y con la otra coge la mía. Ahora tenemos un poco de luz, con lo cual lo de ir de la mano en teoría no hacía falta. Pero yo sigo nerviosa, muy nerviosa, y no sé a qué coño se debe. No sé si es por la oscuridad, por el huracán, por la ropa mojada o por Flynn. Pero, por alguna razón, su mano sobre la mía me tranquiliza. Es una chorrada, ya que es posible que sea lo que me produce los nervios en primer lugar. Mi cabeza está hecha un lío ahora mismo. ¿Es posible que algo te ponga nerviosa y te alivie a la vez?

Decido dejar de comerme el coco, pero entonces Flynn entrelaza sus dedos con los míos y casi doy un traspié. No, definitivamente eso no me ha tranquilizado, sino que me ha puesto más nerviosa. Sí, eso está claro. Aclaro la garganta, procurando que no se note lo mucho que me ha afectado el gesto. “¿Y en el vestuario hay ropa? Porque no nos servirá de nada secarnos si nos quedamos con esta ropa puesta…”. Como si mi cuerpo quisiera apoyar mis palabras, en ese momento me da un escalofrío que me hace tiritar. La mano que sujeta Flynn tiembla, y él se da cuenta del frío que tengo. Sin que me dé tiempo a procesarlo, me agarra del hombro y me atrae a sí mismo, frotando mi brazo para aliviarme el frío. Sí, el frío se está aliviando. Lo que temo es que ahora me entre calor. “Gracias” digo, intentando que suene firme y despreocupado.

Seguimos andando hacia el vestuario del gimnasio, y gracias a la vela, lo alcanzamos pronto. En el gimnasio están las duchas, y hay toallas, pero no hay ropa. Genial. Flynn comenta que deberíamos darnos una ducha. “No es mala idea, el agua caliente nos quitará el frío. Pero, ¿y la ropa? Lo único que hay son toallas…”. Cojo una y la analizo. Es bastante grande… Una sola toalla me cubre casi todo el cuerpo… “Nos apañaremos con las toallas mientras se seca la ropa". Me parece que Flynn hace una mueca, pero no consigo verla bien, porque la luz de la vela no alcanza para iluminar todo el vestuario. Bah, que piense lo que quiera. Yo en lo único que pienso es en quitarme la ropa mojada. Y si para entrar en calor me tengo que poner una toalla, pues una toalla. No es el fin del mundo.

Nos separamos, y Flynn se va al vestuario masculino para ducharse. Insiste en que yo me quede la vela, lo cual agradezco, porque si me llega a dejar sola, a oscuras, me podría dar algo. Comenta algo sobre ducharnos juntos con la vela apagada, pero sé que está bromeando, así que me lo tomo como tal, y me río, empujándole hacia afuera del vestuario.
Me quito toda la ropa, y me hielo. Abro corriendo el grifo del agua caliente, y me meto bajo ella. El agua hace que entre en calor poco a poco, y pronto se forma una nube de vapor que me envuelve. Podría quedarme toda la vida bajo el grifo, pero una vez que se me quita el frío, cierro el grifo y salgo de la ducha. Utilizo una toalla para secarme bien y, una vez que estoy seca, cojo otra toalla para envolverme en ella.

Agarro la vela, y salgo despacio del vestuario, caminando hacia el masculino. La puerta está cerrada, obviamente, pero no se oye el grifo. Toco la puerta con los nudillos. “Flynn… ¿Has terminado ya?”.


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Re: 2x04 -- Hurricane

Mensaje  Heka el Miér Nov 28, 2012 2:52 am

Joe Connor
ft Deb




Me ha cruzado la cara. Joder... La muy.... hija de puta... me ha dado una hostia como si le fuese la vida en ello. Joder, es la última vez que soy amable. Se acabo eso de querer razonar con la gente. ¿Para qué? ¿Para que te hostien cuando solo quieres que no la despidan? Encima me llama gilipollas -llegados a este punto creo que hasta debería estar agradecido de que no me haya llamado algo peor- y me dice que se va a fumar me guste o no.

Y se va.

Por supuesto la sigo.

Tiro de ella hacia mi para evitar que acabe empapada porque con el cabreo que lleva iba directa al canalón. Y ya que tengo la inercia a mi favor y los nervios de punta, no se me ocurre otra cosa más inteligente que hacer que besarla. Pero no es un beso breve ni suave. No. Le paso el brazo por la cintura acercándola más a mi, pegándo su cuerpo al mío mientras la beso poniendo toda la mala hostia que llevo en el cuerpo y me descubro con más ganas de volver a besarla de lo que imaginaba. Relajo un poco la intensidad del beso antes de acabar empalmándome solo por esto -bueno, solo... esto más que un beso ha sido follarle la boca o algo así- y me espero que de un momento a otro me de un empujón, otra hostia o una patada en los cojones. Posiblemente las tres cosas.

Antes de que eso pase soy yo quien se aparta.

“Está bien. Fuma. Pero ten cuidado con la cañería porque por poco acabas empapada.”

Dicho esto doy media vuelta y entro en la oficina de nuevo. No era lo que pensaba hacer cuando la he seguido. Iba a cantarle las cuarenta, a amenazar con despedirla o algo así. No a besarla... Mierda. Joder. En todo caso, si para algo servía hacer esto era para que ella se quedase trastocada, no yo. ¡Si ni siquiera está tan buena, joder! A Day, sí le echaba un par de polvos diarios, pero a ella... Mierda.

Casi doy un portazo al cerrar. De verdad que dimito de esta panda de inútiles.
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Re: 2x04 -- Hurricane

Mensaje  Zaida el Miér Nov 28, 2012 3:11 am

Flynn Watson
ft. Zoe




Me sorprendo cuando Zoe me pregunta si en el vestuario hay ropa. Me sorprendo aún mas que me haya puesto rojo al pensar que quizás no la haya. “Esperemos, sino tendremos que quedarnos cada uno en una habitación hasta que se secara la ropa y eso sería muy aburrido.” Empieza a hacer frío y tengo las zapatillas mojadas. Noto como Zoe tirita de frío y sin pensar la atraigo hacia mi y le froto los brazos para que entre en calor. Al principio le froto con las palmas de la manos los brazos de manera rápida y descuidada, pero cuando la miro a los ojos y vuelvo a notar la sensación que sentí antes- cuando le toqué la mejilla-, noto como mis manos se paran y la estoy agarrando por los codos. Otra vez el puto impulso de besarla. Me da las gracias y reacciono. La suelto y no vuelvo a cogerla de la mano, por temor a que pueda hacer algo que acabe con ella dándome una hostia en la cara.

Cuando llegamos al gimnasio, vemos que efectivamente no hay nada de ropa. Las taquillas individuales están cerradas y la llave de la mía está en la mochila de gimnasia, dentro del coche. Genial. “Tendremos que ducharnos de todas formas. Tengo los zapatos empapados y tu te vas a poner enferma como no te quites la ropa” Hablar de quitarle la ropa a Zoe no es gran idea, pero como estamos a punto de ducharnos no me importa. Ducha fría o ducha caliente, ¿cual es la diferencia ahora mismo? Me alegra que estemos a oscuras porque ahora si que podría pasar como un auténtico pervertido. Zoe coge una de las toallas y parece estar mirando si cabe dentro. Cuando decide que si, hago una mueca con la boca. La toalla es diminuta y si se va a poner eso cuando salga no se como voy a poder mantener la vista al frente esta noche. Ella me mira como indignada, y yo sonrío divertido.

Cuando estoy a punto de marcharme, con la vela en la mano, doy media vuelta y se la pongo en las manos. Durante un instante nuestras manos se vuelven a entrelazar y bien podría acostumbrarme a este simple gesto. “Quédatela e intenta no apagarla con el agua. Aunque si de todas formas se va a apagar, bien podríamos ducharnos, total en la oscuridad no nos veríamos y...” No me deja acabar de bromear cuando me ha lanzado fuera del vestuario de las chicas entre risas. Otra cosa que he descubierto acerca de Zoe es como hacerla reír.

Voy hacia el vestuarios de los chicos con una sonrisa que no me cabe en la cara, me quito la ropa ya medio seca, y la pongo en uno de los bancos del vestuario para que se seque. Tengo el cuerpo completamente helado. Enciendo el agua caliente y me meto debajo intentando no pensar en que Zoe esta a menos de 5 metros duchándose en la habitación de al lado. Mierda. Enciendo el agua fría de golpe y pego un grito poco masculino cuando agua helada me cae encima. Tras unos minutos intentando pensar en cachorritos heridos y en Hitler, cierro el grifo.

Aunque la ducha me haya servido más para enfriarme que para calentarme me ha sentado de maravilla. Me salgo y seco rápidamente y me lío una toalla en la cintura. Me siento, y empiezo a secarme el pelo con una de las toallas mas pequeñas cuando oigo a Zoe llamar desde el otro lado de la puerta. Casi me caigo del banco del vestuario del susto y me hace reir. “Entra” digo aun riendo para mi mismo. Cuando la puerta se abre aparece Zoe con una toalla enorme alrededor del cuerpo y toqueteándose el pelo enredado con los dedos.

Tendría que haberme quedado más rato debajo de la ducha fría.

Trago saliva agradeciendo que sea Zoe la que tiene la vela, y me siento en el suelo apoyando la espalda contra una de las taquillas. Tengo el banco bastante lejos, pero lo aprecio bien desde aquí. “Puedes sentarte ahí si quieres, mientras la ropa se seca.” Le hago un gesto con la cabeza hacia mi ropa mientras veo como ella se sienta bastante recta en el banco. Se sigue tocando el pelo con los dedos y a mi me entran unas ganas locas y estúpidas de hacer lo mismo. “Espera” Me levanto y voy hacia la ducha. Si. Aquí esta. Cuando vuelvo y la veo con una expresión bastante curiosa en la cara. Me acerco y le doy un pequeño peine. Ella me da las gracias y yo vuelvo a sentarme en el suelo. Parezco idiota sin decir nada aquí sentado en la oscuridad. “¿Que tal ha ido la ducha, bien?” Joder, pregunta otra cosa.
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Re: 2x04 -- Hurricane

Mensaje  Dayna el Lun Dic 03, 2012 1:32 am



Zoe Echolls
ft. Flynn

Oigo la voz de Flynn al otro lado de la puerta, indicándome que puedo entrar, y vacilo un poco antes de abrir la puerta. Cuando estaba empapada y congelada hasta el tuétano, la idea de las toallas me había parecido maravillosa, pero ahora me doy cuenta de que voy a tener que entrar en ese vestuario sólo con una toalla alrededor del cuerpo. Lo peor de todo es lo que me voy a encontrar dentro.

Entro en el vestuario, y está todo oscurísimo. Como soy yo la que sostiene la vela, no veo a Flynn, y no sé dónde está. Camino un poco hacia delante, y oigo a Flynn diciéndome que me puedo sentar “ahí”. Como no sé dónde es “ahí” porque no veo un pimiento, me acerco hacia el sitio de donde ha salido su voz, para ver hacia dónde está señalando. Está sentado en el suelo, con una toalla alrededor de la cintura… y nada más. Al principio temo que se me hayan salido los ojos de las cuencas, y durante unos segundos creo que ha sido así, porque me ha mirado con una expresión un poco rara. Está sentado estratégicamente para que no se le vea nada, cosa difícil ya que la toalla no es demasiado larga. Joder, casi que dejo de mirar.

Me señala hacia los bancos, y esta vez sí los veo, así que camino hacia allí y me siento, muy erguida. La toalla no es que sea mi mayor aliada en estos momentos, ya que al sentarme se sube, y deja más piel al descubierto de la que me gustaría. Procuro sentarme todo lo recta posible para que la toalla no se abra (lo cual propiciaría mi inminente suicidio) y comiendo a desenredarme el pelo con los dedos. Joder, con lo que a mí se me enreda el pelo y yo sin un puñetero peine. Forcejeo con un mechón particularmente difícil, y maldigo un par de veces, porque más que desenredarme me estoy rompiendo el cuero cabelludo.

Flynn se levanta de repente, y camina hacia la ducha. Le sigo con la mirada, ya que de pie se puede apreciar mucho más su… “Zoe, joder, vista al frente”. Pero la vista no me obedece, ya que cuando Flynn llega a la ducha, se agacha a recoger algo. Giro la cabeza bruscamente, esperando que él no se haya dado cuenta, y cuando vuelve, le miro con cara de idiota. Entonces se agacha, y me sonríe, y me tiende… ¡Un peine! Abro los ojos de par en par, y le sonrío también. “¡Gracias! Me has salvado la vida” le digo, tomando el peine y desenredando mi horrible pelo enmarañado. Él vuelve a su sitio en el suelo, sin dejar de mirarme. “No sé por qué no me extraña que tuvieras un peine… Seguro que tienes uno en cada sitio por el que pasas”. Comento, acordándome del pelo que lucía Flynn esta mañana. Es ese tipo de pelo que parece despeinado, como recién levantado, revuelto, encantador… Pero que seguro que lleva como mínimo quince minutos con el peine y la gomina dale que dale.

De repente me pregunta que qué tal la ducha. Encuentro la pregunta un tanto rara, pero me imagino que querría decir algo para romper el hielo y eso es lo único que se le ha ocurrido, así que respondo intentando ocultar lo nerviosa que me pone hablar de mí en la ducha con un chico al que prácticamente acabo de conocer mientras estamos los dos desnudos y a oscuras con sólo una toalla tapándonos. Sí, la situación se las trae. “Pues bien. Me ha quitado el frío, que era lo que quería, así que…”. Me quedo callada, deseando poder responder algo más. “¿Y la tuya?”. Joder. Era lo último que quería preguntar, y encima la pregunta ha sonado muy mal.

Observo que Flynn hace equilibrios en el suelo. Debe ser complicado estar sentado en el suelo y a la vez hacer malabares para que no se vea nada. “Oye, ¿por qué no te sientas aquí? Estarás más cómodo que en el suelo”. Me mira con una cara de pánico que no sé interpretar. ¿Es que acaso piensa que quiero que se siente a mi lado para violarlo o algo? Sin embargo, él se levanta y, despacio, camina hacia mí, y se sienta en el banco, pero no cerca de mí, sino en el otro extremo. Joder, sí que se piensa que quiero violarle. En parte, razón no le falta, pero claro, eso es lo último que quiero que sepa. Así que me levanto, y camino un poco por la estancia, para que vea que no le he dicho eso sólo para tenerle más cerca. Pero él me sigue con la mirada, y me siento aún más incómoda que estando sentada. Ojalá la toalla fuese más grande…

En ese momento, oímos un ruido. Nos miramos en silencio, y se levanta del banco, alarmado. “¿Hay alguien más aquí?” le pregunto, sorprendida. No quiero decirlo en voz alta, pero como algún profesor, o un conserje, o quien sea, nos pille a los dos metidos en el vestuario de esta guisa, nos va a caer una expulsión. Y de repente, lo volvemos a oír. “Ha sonado como una puerta cerrándose” digo en voz baja, por si nos pueden escuchar. Nos acercamos los dos a la puerta, y ponemos cada uno una oreja para escuchar bien lo que ocurre fuera. El problema es que la puerta no es muy grande, y nos hemos colocado de tal forma que ahora le tengo en frente, con su cara a centímetros de la mía. Así no hay quien se concentre.

No oigo nada”. La puerta que hemos oído antes había sonado lejos, y en estos momentos está todo en absoluto silencio. “¿Nos arriesgamos a salir?”. Asiente, y abre la puerta. Tomo la vela, que se había quedado en el banco, y salimos afuera. No se ve a nadie, y todo sigue a oscuras. Caminamos por un pasillo, por donde hemos oído el portazo, pero nada. Lo único que se oye es el incesante repiqueteo de la lluvia al golpear contra el tejado del instituto.

De repente, me entra un mal presentimiento. Agarro a Flynn de la muñeca y me lo llevo corriendo de camino hacia la entrada principal. Él me grita algo, seguramente tema por su vida y eso, pero no le hago caso y continúo corriendo, hasta que llegamos a la puerta. Me acerco a ella e intento abrirla, pero no cede. Flynn me mira, comprendiendo lo que acaba de ocurrir, e intenta él también abrir la puerta con todas sus fuerzas. Nada. “Estamos encerrados…”.

Genial. En serio.


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Re: 2x04 -- Hurricane

Mensaje  Bolly el Lun Dic 03, 2012 2:34 am



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Re: 2x04 -- Hurricane

Mensaje  Heka el Lun Dic 03, 2012 4:19 am

Laura Hart
ft Patrick



Un segundo estoy debajo de su cuerpo, terminando de deshacernos de lo que parecen interminables capas de ropa, con su boca en mi cuello y sus manos recorriendo mis piernas y un segundo después se aleja de mi, interponiendo un dedo entre nuestras bocas.

En serio que podría morderle por ponerse en medio en este momento...

La cuestión es que me pregunta si tengo condones. Mierda, es verdad. Los condones. Echo la cabeza hacia atrás y me paso la mano por la frente y los ojos. Claro que tengo. Siempre tengo aunque nos los use desde... Bueno, desde que los usé con él. Pero están en la mesita de noche. Al lado de la cama. Justo donde deberíamos estar nosotros.

Pero no estamos allí, sino aquí. Y por alguna razón el momento se me vuelve incómodo. Es que hasta a mi me sorprende lo tonta que soy. “Sí, claro que tengo...” ¿Pues no me da vergüenza levantarme del sofá e ir hasta el dormitorio? Aparentemente estoy cómoda teniendo su boca en mi escote pero ir hasta el dormitorio en ropa interior no puedo manejarlo. Fantástico, Laura.

Se me ocurre algo. Me siento en el sofá y vuelvo a besarle, inclinándome cada vez más hacia adelante hasta que acabo prácticamente sentada sobre él. Bueno, hablando con propiedad, acabo a horcajadas sobre él mientras hundo las manos en su pelo y sin dejar de besarle. En serio que podría estar toda la noche así sin hacer nada más. Aunque posiblemente eso sea algo que digo ahora...
Me acerco a su oído. “Están en la habitación. ¿Me acompañas a buscarlos?”

No tengo ni idea de donde ha salido eso pero prefiero no pensar. Le sonrío y me muerdo el labio antes de morder los suyos otra vez e intentar la ardua tarea de levantarme sin separarme de su boca. Porque en mi lógica retorcida, la mejor idea en esta situación es arrastrarle hasta la cama en lugar de ir a por los condones y volver. De todas formas, estaremos muchísimo más cómodos en la cama aunque en realidad me ponía la idea del sofá. Mi vida sexual es tan triste que habría sido el lugar más raro en el que lo habría hecho nunca...

Lo importante es que vamos camino al dormitorio, los dos en ropa interior y sin dejar de besarnos. Dentro no hay nada de luz, evidentemente y Patrick no se conoce mi dormitorio por mucho que haya estado una vez – Tendría demasiado mérito que lo hiciese, la verdad – así que le guío de la mano hasta la cama. Vamos demasiado a ciegas porque los relámpagos no son tan frecuentes como antes pero a su manera eso lo hace excitante.

Cuando por fin estamos tumbados en mi cama le susurro al oído que espere un momento y ruedo para acabar encima y poder rebuscar a tientas en los cajones. Afortunadamente encuentro la caja a la primera y saco uno. “Tendrás que hacerlo tú. No tengo práctica en estas cosas y menos a oscuras...” Sonrío y creo que sonríe y joder, ¿puede haber huracanes todos los días?
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Re: 2x04 -- Hurricane

Mensaje  _Sara el Miér Dic 05, 2012 10:35 am

Hi, ladies!



Tranquilo, Jack, que ya te lo cuento.

Os cuento. Me gustaría cerrar capítulo prontito, que este ya ha durado bastante, así que como estamos en petit comité, intentemos ponernos a cerrar tramas y en cuanto esté, cambiamos (a ver si en un par de semanas o así lo conseguimos).

Mwaks!




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Re: 2x04 -- Hurricane

Mensaje  _Sara el Miér Dic 05, 2012 10:49 am

Layla Lennox (con Lucas)

Le encanta la idea de ser jefe, claro que sí. De ser mi jefe, más aún, creo. No sé si esto forma parte del conjunto de insinuaciones o es una simple oferta laboral, pero en los dos casos, me ha dejado un poco descolocada. No sé si es correcto decir que no dudaba que me quisiera para su equipo. Supongo que no pasa nada, porque somos amigos y a nivel de trabajo no tengo nada que envidiar a cualquiera, más bien al contrario y modestia aparte. Pero que me lo haya confirmado así es muy suyo. Como quien no quiere la cosa. Aunque en realidad esto no sea más que una charla hipotética para no ir callados de camino a los juzgados, creo que hay una intención ahí y no sé cómo debo tomármelo. Enorgullecerme, obviamente, es la primera opción.

-Vaya, gracias- Sí, agradecerlo es la segunda.- Siempre está bien saber que los amigos no se olvidan de una cuando ascienden- bromeo. Porque supongo que lo que hemos hecho esta noche nos pone en la zona de amigos por siempre jamás. Y aunque parte de mí piensa que es una pérdida (la parte que no ha estado con un hombre desde hace siglos, especialmente) la otra se queda más tranquila. Al menos hasta que me la lance otra vez, que aquí nos conocemos todos.- No, ahora en serio... de verdad espero que te reconozcan tu trabajo. Del modo que sea.

Le dirijo una breve sonrisa aprovechando que estamos en un semáforo y puedo apartar la vista de la carretera, y por un momento tengo el impulso de posar la mano sobre la suya o algo así, en plan palmadita cómplice, no otra cosa. Pero entonces el semáforo se pone en verde y yo arranco pensando que esto de la zona de amigos tampoco me ha quedado tan claro.

A medida que nos acercamos a los juzgados se ve que la tensión puede con los dos y casi no cruzamos una palabra. Ha sido una noche muy larga, y creo que ya no nos queda mucho que aguantar. Fingir tranquilidad cuando no la tenemos es una tontería. Vamos, creo que no la tenemos, al menos sé que yo no. Aparco lo más cerca posible de la puerta de los juzgados y corremos para llegar lo más secos posible adentro, que tampoco es mucho, pero que no se diga que no lo hemos intentado.

En el interior sigue todo más o menos como lo hemos dejado. Lo único, que cuando ya pensaba que nos esperarían, la puerta del despacho de la jueza sigue cerrada.

-Al parecer aún no han acabado de hablar- le digo a Lucas.- ¿Te apetece pasarte por la sala de descanso un rato? Supongo que ya nos avisarán...
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Re: 2x04 -- Hurricane

Mensaje  _Sara el Miér Dic 05, 2012 1:01 pm

Jack Norrington (con Hope)

Que acepten que las lleves a casa por razones prácticas es cuanto menos un poco deprimente, porque significa algo así como "si pudiera apañármelas sola no me metería contigo en ese taxi ni amarrada, pero como llueve, entonces vale" o quizá no tan exageradamente, pero sí. Bueno, ya he deducido que no le gusto. O si de verdad se dedica a lo que creo, está intentando evitar un acercamiento más íntimo. Que no la culpo, vaya, pero tampoco me puede culpar ella a mí. Aunque todo sea platónico, vaya. No voy a meterle ficha porque no parece que ella quiera y porque paso de pagar por ello. No porque Hope no lo merezca, sino porque no es así como funciona esto. Me ha caído bien, no quiero tirármela por dinero. Eso lo estropearía todo.

Supongo que descarta que me la pueda tirar de cualquier otro modo, también, pero soñar es gratis.

La cosa es que al final nos subimos en un taxi, y lo primero que hace es mirar el teléfono. Por la forma en que lo mira no se trata precisamente de una llamada de trabajo lo que espera. Estoy por preguntarle si es algo importante, si todo va bien, pero al final no lo hago. Para empezar, porque no es asunto mío.

De repente se gira hacia mí y para que no se note que la estaba mirando, hago como que me vuelvo hacia la ventanilla. Probablemente, demasiado tarde. -¿Sí?- pero sigo fingiendo el papel de distraído o quedará peor aún. Ah. Que si he venido solo o tengo novia. Elegante manera de echarme. En fin. La mejor idea que tengo es saltar por peteneras, así que sonrío y la miro de reojo.- Te he dicho que estaba huyendo. No puedes llevarte a tus seres queridos contigo en ese caso, son puntos débiles. Mira a Batman.- Creo que la he roto, así que dejo que mi sonrisa se ensanche y aclaro: -No, es broma. No tengo nada que ver con Batman, ni puntos débiles ni nada... sólo que si necesitas un poco de tiempo para aclararte y pensar es mejor hacerlo solo.- En realidad no tengo nada que pensar, ya está decidido. La cuestión es que no hay nadie que lo apruebe lo bastante para acompañarme. Así que no ha sido voluntario del todo, pero supongo que las grandes decisiones duelen. Nunca había tomado ninguna hasta ahora, al menos, ninguna que saliera bien.- Pero estoy bien, eh. No creas que esto es ninguna clase de complot para que me des tu número y podamos vernos algún día- bromeo, y le sonrío, lo cual demuestra que en realidad sí lo es. Ha sido un encanto conmigo, es una oportunidad que no puedo desaprovechar. Aunque tenga cero interés en mí.- Ya en serio, sólo por si quieres tomar café algún día o lo que sea. Me ha gustado el sitio en el que hemos estado. Y te doy permiso para que te inventes excusas si no te apetece quedar cuando te llame. Prometo que me las creeré.
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Re: 2x04 -- Hurricane

Mensaje  Bolly el Jue Dic 06, 2012 3:27 am



Lucas North
(Con Layla)

Esto tiene su gracia. Estamos teniendo esta conversación realmente absurda y basada en hipótesis simplemente por el hecho de no tener que pensar en qué nos van a decir cuando lleguemos. Que puede ser cualquier cosa, realmente. Pero ya queda cada vez menos para averiguarlo. Estamos tensos, nerviosos y con ganas de ponernos a hablar del tiempo o de cualquier otra cosa, pero los temas se nos van agotando. Así que estamos recurriendo a esto, lo cual, dicho sea de paso, no es ninguna mentira. No es sólo porque Layla sea una gran amiga y compañera, es que la llevo viendo trabajar todo este tiempo y sé que de ser el encargado de una sección o algo así, sería ella una de las primeras personas que me vendrían a la cabeza. Sin dudarlo siquiera. Layla se limita a cubrir el agradecimiento con una broma, o al menos yo diría lo que es. En el punto en que estamos ahora mismo no sé distinguir si estamos siendo serios o no. Es raro. Al final resulta que sí, que estaba bromeando y que ve genial que reconozcan mi trabajo, sea como sea. La miro a ella y luego hacia la ventanilla de nuevo.

- Bueno, eso está por verse - medio sonrío - Siempre pueden conformarse con darme una palmadita en la espalda por lo bien que lo he hecho. A veces es mejor no hacerse ilusiones.

Y es verdad que no conviene. No porque desconfíe de mi trabajo o mis jefes, que bueno, siempre me he andado con pies de plomo desde que me metí en aquella, simplemente he aprendido a ser extra precavido y hasta que no veo las cosas no suelo creérmelas. Supongo que es inútil seguir intentando llenar el silencio restante hasta los juzgados con alguna conversación sobre lo mucho que llueve porque sería una gilipollez. Ambos estamos pensando en lo mismo, aunque no sé si sintiéndonos igual al respecto. Los juzgados nos reciben...sorprendentemente, vacíos. Cuando nos vamos a dirigir hacia el despacho de Sara y Patrick, nos damos cuenta de que está la puerta cerrada y que aparte de nosotros no hay nadie. Bien. De puta madre. Layla se me queda mirando un poco con cara de: ¿y esto? Y me ofrece que nos vayamos a la sala de descanso. Es una idea tan buena como cualquier otra, por supuesto, que es darnos la vuelta y ya si eso volver mañana. Cuando veo la máquina de café me tienta hacerme uno pero los segundos justos en los que tardo en recordar lo jodidamente malo que está. No sé qué hacemos, aquí, sentados en el maldito sillón, aparte de mirar las paredes. Entonces, se me ocurre algo.

- Supongo que podemos esperar el tiempo justo, y si no, probar a llamar a la puerta.Y si no hay nadie, habremos hecho el gilipollas pero me veré en el compromiso de invitarte a comer algo decente porque te lo prometí. - Concluyo, medio en broma.

El comentario parece hacerla reír. A pesar de que dudo mucho que tratándose de ellos nos hayan hecho venir para nada, y cuando Layla nombra eso de que no han terminado de hablar, conociéndoles, me parece a mí que esa es otra bonita forma de llamar a aprovechar el tiempo en el despacho.

Sería muy irónico de ser cierto, porque a mí me han arrastrado hasta aquí precisamente porque estaba haciendo lo mismo.
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Re: 2x04 -- Hurricane

Mensaje  Heka el Jue Dic 06, 2012 4:35 am

Hope Stiles
ft Jack




Dios sabe la cara que he puesto cuando este hombre me ha saltado con lo de Batman porque hasta él se ha reído. Levanto la ceja mientras me explica que lo de aclararte y pensar se hace mejor solo. Pues no voy a llevarle la contraria, las cosas como son. “Supongo que tienes razón. Yo hace años que funciono sola y eso de los seres queridos, en mi vida son como una leyenda urbana.” Es verdad. No me he enamorado jamás y probablemente no lo haga nunca y los amigos me han dejado siempre tirada a la primera de cambio. Supongo que alguna vez quise a mis padres, cuando era pequeña al menos, pero tampoco las tengo todas conmigo.

Sonrío un poco. Me cae bien Jack. Si tuviese amigos estoy segura de que él sería uno de ellos.

Entonces me pide mi número disimuladamente y yo me muerdo la sonrisa y pongo ligeramente los ojos en blanco sabiendo que con la oscuridad de la noche no va a verme. Si es que la amabilidad nunca es desinteresada... “¿Estás seguro de que quieres mi número? Posiblemente te de largas cada vez que me llames porque tenga que trabajar, y voy a ser sincera contigo, de mi no vas a conseguir más que un café como el de esta noche. Vas a perder el tiempo conmigo...” No se dirá que no le aviso, aunque, hablando de sinceridad, no niego que es muy atractivo y que me lo tiraría. En otro momento. Cuando me apetezca echar una noche a mi aire... Carraspeo y me doy cuenta de que estoy frunciendo el ceño. Hope, ¿eres imbécil o qué? Deja de recordar lo que no debes, anda...

Miro a Jack y le sonrío. ¿Por qué no darle mi número? Lo mismo puede ser mi primer amigo... ¿Quién sabe? “Solo porque me das permiso para ignorarte.” Le sigo la broma y le doy mi número. Muchas de mis “compañeras de profesión” por llamarlas de alguna manera tienen dos móviles. Uno para uso personal y otro para el trabajo. A mi me cuesta pagar la factura de uno solo y total, como ya he dicho, no tengo seres queridos de esos que Jack ha dejado atrás.

Mientras lo apunta, el taxi para en la puerta de casa. Sí. Es una mierda y en la peor zona de Niamh, pero es mi casa, la pago yo y en el fondo estoy orgullosa de ella. Salgo del taxi y me asomo por la ventana un segundo. “Supongo que ya nos veremos por ahí o lo que sea. Ha sido un placer conocerte, Jack.” Le sonrío y corro hacia el portal intentando mojarme lo mínimo con muy poco éxito, debo añadir. La casa está fría pero seca, lo cual es un cambio agradable, y voy directa a darme una ducha caliente antes de que acabe poniéndome enferma con tanta lluvia y tanto huracán de mierda. Me seco el pelo y me pongo el pijama más cutre que tengo pero al quitarme los pendientes recuerdo que solo tengo uno. Bueno, recuerdo... Llevo recordándolo toda la santa noche y en realidad lo que he intentado ha sido lo contrario: olvidar un poco esta noche, restarle importancia porque en realidad no la tiene y retrasar el momento de llamar a Lucas. Ya se que esos conceptos suenan contradictorios porque, si no tiene importancia ¿qué más da que llame ya? Sin embargo se que va a quedar fatal que le llame esta misma noche y que va a sonar a excusa de la cutre, sobre todo si aún no lo ha encontrado entre sus sábanas. De hecho, vete a saber donde puede estar. Desde enganchado a la almohada hasta en una esquina de la habitación, o en el salón que fue donde empezamos a enrollarnos...

Ahora de nada me va a servir recordar todos los detalles con tanta claridad. Mejor si eso voy a hacerme un te.

Pongo la tetera a hervir y me apoyo en la encimera. Joder, tengo hambre. A lo tonto son las tantas y se me ha olvidado comer. Así estoy, que me dan un soplido y pierdo el equilibrio... Voy a la nevera a rebuscar algo de comer y encuentro restos de pizza fría. Pizza con té. Vaya mezclas que me hago. O me enveneno o engordo... Mientras caliento la pizza termino de hacer el té y entonces mis ojos van a la tarjeta de Lucas que sigue justo donde la dejé antes -vaya estupidez, claro que sigue ahí. ¿Quién la va a tocar?- y la cojo. Me quedo mirándola unos segundos, planteandome si llamar o no. Por un lado, ¿por qué no? Solo es una pregunta inocente que sí, vale, puede sonar a excusa, pero no lo es. Y al fin y al cabo si espero varios días va a quedar peor. Como si hubiese pasado esos días buscando la excusa para llamar...

Mejor hacerlo ahora. Es como arrancar una tirita. Joder, Hope, que no muerde. Al menos no fuerte.



Cuando estoy marcando el número por fin suena el timbre del microondas sobresaltándome como si en vez de eso hubiese oído un disparo. Mientras mentalmente me cago en los muertos del cacharro este, termino de marcar. Suena un tono, dos... Seguramente esté mirando el móvil ahora mismo preguntándose quien cojones llamará ahora y por que no lo tiene en la agenda. De hecho posiblemente se le haya olvidado que me ha dado la tarjeta antes de irse o incluso mi cara, lo cual sería más que probable.

He perdido la cuenta de cuantos tonos de marcado llevo. Debe estar a punto de salir el buzón de voz pero justo en ese momento lo coge.

“Hola, ¿Lucas? Soy Hope. Te llamaba porque me he dado cuenta al llegar a casa que me faltaba un pendiente, y me preguntaba si lo habías visto...”

Dios, esto es patético. Sueno tan estúpida que me duele hasta a mi. Pero no deja de ser verdad, que cojones, y si se cachondea de mi tengo toda la intención de mandarle a la mierda. Pero después de que me devuelva mi pendiente, faltaría más.
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Re: 2x04 -- Hurricane

Mensaje  Zaida el Jue Dic 06, 2012 4:39 am

Flynn Watson
ft. Zoe




¿Que se le ha quitado el frio? Que suerte tiene. Estoy a punto de contestarle, “A mi no, ya que me he tenido que dar una ducha de agua fría solo con pensar que estabas en la sala de al lado completamente desnuda, con el agua corriéndote por los muslos mientras te enjabonas los pechos y el pelo se te empapa y los labios se te mojan, y...” Mierda.

Me pongo a poner posturas raras en el suelo, porque soy un puñetero adolescente y la ducha fría ha servido de poco. Me dice que me siente a su lado, como si así fueran a desaparecer mis pensamientos sobre Zoe desnuda. Si supiera todo esto me daría una leche en toda la cara y se iría a casa con toda la que está cayendo y con solo una toalla alrededor del cuerpo. La miro con cara de pánico, y temo que se haya dado cuenta de mis intenciones. Me siento en la otra punta del banco, más con miedo de que me hostie, que por otra cosa. De pronto se levanta y me sobresalta. La única luz que tenemos está entre los dos y aunque no alumbra casi nada, mis ojos se están empezando a acostumbrar a la oscuridad y la observo mientras pasea por la estancia. Aunque ya se ha logrado peinar con el peine que le he prestado, sigue toqueteándose el mismo mechón de pelo una y otra vez.

Cuando más tranquilos estamos suena un ruido. Aunque mi primer impulso es cogerla de la mano para que sepa que no ha sido nada, otro sonido vuelve a oírse y Zoe pregunta si hay alguien. Nadie contesta. “Si que ha sonado como una puerta cerrándose.” digo bajito yo también aunque más por seguirle el susurro que por otra cosa. Acercó la oreja a la puerta con cuidado de no hacer mucho ruido contra la puerta, mientras Zoe me imita. La puerta es pequeña y si no fuera porque soy más alto que ella, estaríamos cara a cara, y joder si desconcentra. “Yo tampoco oigo nada...” “Solo el latido de mi corazón que casi se me sale del pecho y tu aliento en mi cuello” Trago saliva y asiento cuando propone salir al pasillo porque no puedo hablar ahora mismo. Abro la puerta mientras Zoe se vuelve a coger la vela. Yo le vuelvo a coger la mano porque noto que así se siente mas segura.

No hay ni un alma. O al menos es lo que intuimos entre tanta oscuridad. De todas formas tampoco es que se oiga mucho entre el sonido de la lluvia, el viento y los truenos. ¿Que es lo que ha pasado entonces? Nos apresuramos por el pasillo, y de repente Zoe sin previo aviso corre hacia la puerta principal. “¿Que pasa? ¿Has oído algo?” Digo mirando hacia atrás, pero no veo nada y Zoe no me contesta. Cuando llegamos a la puerta la intenta abrir sin ningún éxito. Por supuesto que estamos encerrados. Estoy en el instituto un lunes por la tarde encerrado con una chica con la que no puedo ni soñar besar porque me mataría, mientras una tormenta parece querer destruirlo todo a su paso.

De repente pienso en mi coche y en lo cerca que estamos de ir a casa si esta puta lluvia parase. Sin decir nada, saco el móvil. Sin batería. Lo estrello contra el suelo sin mirar siquiera la hora que es. “¿Sabes?” Estoy demasiado cabreado como para pensar. “Si no hubiéramos estado haciendo este estúpido tour, ahora mismo estaría en casa viendo El mentalista con mi gato ronroneandome en el regazo” ¿Le estoy gritando? “Todo esto es culpa tuya, apareciste con tu... pelo y tus... piernas en el comedor y que hago yo? Pues el idiota detrás de la primera chica guapa e interesante que he visto desde que llegué a este instituto. ¿Pero sabes que? Paso. No merece la pena todo por ti, a la que apenas conozco de unas horas. Lo único que quiero ahora mismo es esperar a que vuelva la luz e irme a casa a ducharme y esta vez con agua caliente” El por qué he dicho toda esta mierda ni yo lo se.

Le he soltado la mano mientras le soltaba todo esto y me he dado la vuelta sin mirarla y he empezado a andar hacia el despacho del director, para forzar la puerta a ver si puedo llamar desde allí a casa. Cuando tiro de una patada la puerta y agarro el teléfono, pienso en mi madre. Estará tirada en el sofá, borracha y dormida sin ni siquiera preocuparse de donde estaré con esta lluvia horrible y de porqué no he vuelto a casa después del instituto.

Poco a poco me siento en el suelo del despacho con la espalda contra la pared y aguantándome unas ganas de llorar horribles, cuando oigo los pasos de Zoe acercándose a la puerta del despacho. Y escondo la cara entre mis brazos para no mirarla.
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Re: 2x04 -- Hurricane

Mensaje  Dayna el Vie Dic 07, 2012 1:37 am



Zoe Echolls
ft. Flynn

Esto es increíble. Literalmente, no me lo puedo creer. Por si no hubiera tenido bastante con el huracán, el apagón, la lluvia, las toallas… ¿Ahora me tengo que quedar toda la noche aquí? No, en serio, yo mañana mato a alguien. Y lo peor de todo ni siquiera es eso. Lo de peor de todo es que, de todas las personas con las que me podría haber quedado encerrada aquí, ha tenido que ser con Flynn. Es como la típica situación en la que el ascensor se para justo cuando el chico guapo de tu bloque está bajando contigo. No suele ocurrir nunca, y precisamente es por eso por lo que no sé cómo actuar ahora mismo.

Le miro, sin saber bien qué decir o hacer. Sigo con la puñetera toalla alrededor de mi cuerpo, y estoy empezando a sentir frío de nuevo. Miro hacia el suelo, y siento una vez más vergüenza. La toalla es tan corta… Nunca he llevado minifaldas tan cortas. Literalmente, nunca he enseñado tanta pierna como ahora. ¡Cómo me alegro de haberme depilado ayer!

Flynn me mira con el ceño fruncido, y sus ojos son iluminados por la vela que sostengo. Nunca he visto unos ojos iguales, y me doy cuenta de que quizá no es normal que haya estado tanto tiempo observándolos. Desvío la mirada rápidamente, mientras él enciende su móvil, el cual no había notado que llevaba en la mano. Ojalá se me hubiera ocurrido a mí cogerlo, pero lo tenía en el bolsillo del pantalón, que aún descansaba en los vestuarios. Casi al instante, Flynn tira el teléfono al suelo, maldiciendo por lo bajo. Me imagino que, o no tiene cobertura, o no tiene batería. El caso es que sea por la razón que sea, nos hemos quedado aquí encerrados.

Flynn levanta la mirada, y entonces ocurre algo para lo que no estaba en absoluto preparada. Me grita. Me grita con rabia. Al principio casi ni puedo procesar lo que está diciendo, ya que me pilla totalmente por sorpresa. ¿Por qué me está gritando? ¿Qué he hecho yo? Me acusa de llegar al instituto y obligarle a ofrecerme el tour con mi pelo y mis piernas, o al menos algo así entiendo yo, porque habla tan rápido que apenas puedo seguirle. Entonces me suelta que no merezco la pena y que se quiere duchar con agua caliente.

No entiendo nada.

Se da la vuelta, como si no quisiera ni mirarme, y sale hacia el pasillo, metiéndose en el despacho del director, después de abrir la puerta de una patada. Me deja sola en la entrada, con la vela goteando cera, y una cara de imbécil que menos mal que nadie puede ver.
Me siento como una tremenda estúpida. Por una parte no puedo dejar de pensar en que, según lo que ha dicho Flynn, parece que le gusto. O algo así. Pero todo ese rollo de que esto ha sido por mi culpa…
Poco a poco la sorpresa va dejando paso al enfado. Estoy enfadada con él. ¿Cómo no iba a estarlo? ¡El muy cretino! Si se piensa que esto va a quedar así, es que no me conoce. Camino hacia el despacho del director, altiva, y cuando entro, me lo encuentro sentado en el suelo, a oscuras, con la cabeza hundida entre las manos. Durante unos segundos, esta visión me ablanda. No sé por qué, pero le veo mal, y no creo que tenga que ver conmigo. Como bien ha dicho, me conoce sólo desde hace unas pocas horas, es imposible que esté así por mi culpa. Eso me alivia un poco la conciencia ante lo que estoy a punto de decirle.

¡Flynn!” le llamo, obligándole a mirarme. ¿Acaso se piensa que me puede gritar y quedarse tan ancho? “¿Qué diablos ha sido eso? No voy a consentir que me grites, ni que me eches las culpas de lo que está pasando. Primero, si mal no recuerdo, fuiste tú el que te ofreciste a darme el tour. Incluso cuando pregunté si lo podía hacer otra persona me dijiste que no. O sea que no me intentes cargar con el muerto porque yo no quiero saber nada de todo esto. Y si te he jodido la vida al venir a este instituto, mira, lo siento muchísimo, pero ahí la culpa tampoco la tengo yo. Si quieres alguien a quien culpar, culpa al atracador que entró en mi casa hace tres semanas y asesinó a mis padres, porque es él el que tiene la culpa de que ya no pueda vivir allí. Es él el que tiene la culpa de que haya tenido que viajar a través de medio mundo para vivir con el único pariente que me queda en el mundo. Así que sí, lo siento muchísimo.”.

Dios, no. ¿Qué he hecho? ¿Por qué he dicho todo eso? No puedo controlarme. No puedo controlar el sofoco que estoy sufriendo. No puedo controlar el sollozo que sale a borbotones por mi garganta, y tampoco puedo controlar las lágrimas que caen a raudales por mis mejillas. Joder. Odio mostrarme así ante la gente. Y lo peor de todo es que pensaba que iba por buen camino. Últimamente comía más, lograba dormir, lograba alejar, aunque fuera un poco, la imagen de mis padres asesinados… Pero no puedo aguantarlo más. Me había reprimido durante semanas, y alguna vez tenía que explotar. El hecho de que haya ocurrido aquí, con Flynn delante, es lo que más me jode. Me dejo caer en la silla del director, hecha una bazofia, tanto por fuera como por dentro.

Espero que se quede allí, quieto, incómodo y sin hacer nada, pensando en las ganas que tiene que irse de allí y olvidarse de este momento tan embarazoso. Eso es lo que espero que ocurra. Sin embargo, él se levanta y se acerca a mí. Sin decir nada. Simplemente se pone a mi lado, y me abraza. Ya es la segunda vez que Flynn me sorprende de aquella manera en menos de diez minutos. Pero no estoy como para pensar, no ahora. Así que me giro, y le devuelvo el abrazo, sin dejar de llorar, empapando su hombro y su pecho con mis lágrimas. No sé cuánto tiempo estamos así, abrazados, él hablándome suavemente y yo tratando de calmarme. Al final lo consigo, y cuando lo hago, me doy cuenta de la situación de verdad.

No sé cómo ha ocurrido, pero es él el que está sentado en la silla, y yo estoy encima de él, abrazada a su cuello. ¿Cómo hemos llegado a esta postura? No lo sé. Lo único que recuerdo son lágrimas y más lágrimas, su sabor salado cuando llegaban a mi boca, el dolor de cabeza que me provocaba el llanto… No recuerdo cuándo he acabado en brazos de Flynn.

Ya no estoy llorando. Mis lágrimas se han secado en el momento en el que me he dado cuenta de la proximidad de nuestros cuerpos. Joder, Flynn está prácticamente desnudo, con todo el pecho al descubierto, y yo… Yo estoy sentada en su regazo. Lo único que nos separa son dos trocitos de tela. Mi respiración se vuelve más agitada aún de lo que estaba cuando lloraba, y soy incapaz de mirar hacia arriba, hacia su rostro. No sé si él está pensando lo mismo, o quizás lo está pasando igual o peor que yo… Pero no puedo más.

Me pongo en pie, liberando a Flynn de mi peso, y me paso la mano por el pelo, lanzando un suspiro que espero que no se oiga demasiado. ¿Cuánto tiempo llevábamos así? “Deberíamos ir a buscar la ropa, ¿no?” digo, rompiendo el silencio. “Se habrá secado ya… Sí deberíamos irnos”. Cuando echo a andar, recuerdo que la vela está encima de la mesa, así que me giro abruptamente para cogerla, chocando con Flynn. “¡Ah! Lo siento, lo siento…”. Torpemente, recorro el escritorio y atrapo la vela, dándome de nuevo la vuelta para salir, y casi chocándome otra vez con Flynn. La diferencia es que esta vez llevaba la vela en la mano, y el giro ha hecho que la cerra derretida salga disparada… hacia mi antebrazo.

El alarido creo que lo ha podido oír perfectamente todo Niamh. La cera me quema la piel, y soy incapaz de no gritar. Me quedo quieta, sin saber qué hacer, con el antebrazo ardiéndome de dolor. Es un dolor punzante, como si mil agujas se me estuviesen hundiendo en la piel, desgarrándola. Noto cómo Flynn me agarra y echamos a correr (o más bien él me arrastra) hasta el baño más cercano y me hunde el brazo en agua fría. El alivio es inmediato, pero aún así se me escapan los gritos que no puedo contener. Miro a Flynn, y veo que está concentrado en mi brazo. Está raro, como preocupado, y creo haberle oído decir algo que ha sonado a “fuego”, pero no sé si lo ha dicho o sólo lo he imaginado. Me siento tan ridícula… ¿Es que todo me tiene que pasar a mí esta noche? ¿No puedo dejar de dar el espectáculo?

Gracias, Flynn. Es la segunda vez que me salvas esta noche, y quiero que lo sepas”. Me da igual que ahora me eche la culpa de que estemos aquí. Ya me da igual todo. Sólo quiero poder olvidarme de todo esto y vivir una vida normal.


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Re: 2x04 -- Hurricane

Mensaje  Bolly el Vie Dic 07, 2012 7:46 pm


Lucas North
(Ft Hope al teléfono, con Layla)

El sonido de mi Iphone rompe el silencio y me quedo mirando la pantalla con cara de circunstancia porque es un número desconocido y no sé quién está llamando. No es la primera vez que me pasa, obviamente, pero aún así no esperaba ninguna llamada hoy y menos de...no sé, de a saber quién. Miro un momento a Layla mientras me decido a contestar o no hacerlo y digo que por qué no. Si insisten tanto algo querrán. Es al coger el teléfono, cuando me llevo la sorpresa del siglo.

Pues al final lo que imaginé que pasaría ha acabado pasando. La verdad es que no me esperaba que fuera a llamar de nuevo tan pronto, quiero decir, por supuesto que en el fondo estaba deseando que lo hiciera porque hemos pasado una noche fantástica y me quedé con ganas de un poquito más de su compañía, pero imaginé que si llamaba sería dentro de un tiempo o algo así. Eso en el hipotético caso de que le volviera a interesar llamarme. Total, el pendiente no se iba a mover de dónde está, podría venir a recuperarlo cuando quiera...y tomar algo, de paso. Sonrío ligeramente al escuchar su voz y su bonito acento de nuevo. Como veo que es un asunto más personal que otra cosa, me levanto y me excuso un momento unos metros más allá. Total, de aquí al momento en que se decidan a abrir la puerta...Yo no voy a ser quien interrumpa nada. No quiero ser el responsable de la mala leche de Sara después.

- Hope - digo - Qué sorpresa, no esperaba tu llamada - Hago una pausa, sin evitar que una medio sonrisa salga de mí - ¿Ya me estabas echando de menos?

La escucho reír al otro lado del teléfono. Sé perfectamente para lo que está llamando, sé que me quiere pedir el pendiente, pero no puedo evitar tomarle el pelo, aunque sea un poco. Y aunque sea un poco, admitir que yo al menos sí la he echado de menos a ella. Me explica lo del pendiente, tal como suponía. Me dan ganas de decirle que venga y lo averigüe, pero a lo mejor si le suelto esa me manda a la mierda directamente. O me suelta una peor. No se sabe, aunque conociéndola como empiezo a hacerlo...ese sería el caso.

- Sí, precisamente lo encontré antes de salir de casa. Podríamos vernos para devolvértelo, pero me temo que ahora es un poco complicado. Estoy en el trabajo. Y honestamente, no sé cuánto me va a llevar...Ojalá te lo pudiera decir.

A juzgar por su reacción, creo dos cosas: una, que se sorprende que esté de verdad en el trabajo - No entiendo qué demonios se podría estar pensando, aunque dada la entrada triunfal de Layla en mi casa me lo empiezo a imaginar - y otra, por qué estoy aquí a estas horas. Pero eso es algo que también me pregunto yo, mientras Layla me mira con cara de estar mirando a un adolescente de dieciocho años hablando con su primera novia.



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Re: 2x04 -- Hurricane

Mensaje  Heka el Sáb Dic 08, 2012 3:26 am

Hope Stiles
ft Lucas




Me dice que no esperaba mi llamada. No me extraña que no lo esperase, pobre... Si seguramente por la expresión de mi cara habrá imaginado que iba a tirar su número en cuanto saliera por la puerta... Afortunadamente no lo hice. Habría sido muy jodido tener que estar rondando su casa en plan acosadora hasta encontrar el momento para abordarle y preguntarle. No puedo evitar reírme cuando hace la broma. Que si ya le echaba de menos, dice. “Con locura. Estaba por mandarte mi dirección para que vinieses a calentarme la cama.”

Sabe que es broma, o al menos eso parece, porque cuando le pregunto por mi pendiente me dice que sí, que lo encontró justo antes de salir pero que está en el trabajo ahora mismo. Tiene sentido. Seguramente lo encontrara mientras se daba un revolcón con su “amiga” o al levantarse al terminar o lo que fuese. Porque si lo encontró justamente antes de salir de casa no creo que fuese porque dejó a la chica sola en el salón mientras iba a hacer la cama, digo yo... “Oh...”

No, no me molesta que Lucas se haya tirado a Layla. ¿Por qué iba a molestarme? Es solo que, visto que aún tenía fuerzas para más, me habría gustado ser yo quien lo aprovechara, pero tuvo que llegar la muchacha con sus prisas por ir a trabajar cuando vete a saber a la hora a la que han acabado saliendo si todavía está allí.

“No te preocupes, no pasa nada. Si era más que nada por saber si lo tenías tú. Ya temía haberlo perdido en el taxi o por la calle...” Me pongo el pelo detrás de la oreja -la que no tengo pegada al teléfono, se entiende- y chasqueo la lengua tras humedecerme los labios. Supongo que ahora debería darle las gracias y disculparme por haberle llamado a estas horas. Y colgar, claro. Pero me quedo con el auricular en la mano. “Espero no haberte causado problemas en el trabajo. No tenía ni idea de que tuvieses cosas que hacer....” La culpa no es mía, lo se. Si flirtea con mujeres en la calle y acaba llevándolas a su casa en pleno horario laboral, el único culpable es él, pero es verdad que me da cosa que se meta en jaleos por mí. Porque seguro que su amiga me culpa a mi si le amonestan o lo que sea. La verdad es que no tengo ni idea de a lo que se dedica, pero la ventaja es que en compensación él no sabe a lo que me dedico yo así que, si podemos evitar la conversación, sobreviviré con la duda.

Venga Hope... Ya es imposible alargar más la conversación sin que suene forzada. Cuelga de una vez.

“Bueno, pues, no te molesto más. Ya tienes mi número así que llámame cuando quieras para quedar y eso...” Con eso me refería a que me devolviera el dichoso pendiente pero me sale así y a saber lo que se le habrá cruzado por la mente... De todas formas, tengo que admitir que sea lo que sea lo que le han sugerido mis palabras, me apunto. ¿Para qué mentirme? Ya estoy deseando tirármelo otra vez. Y la culpa es suya. Por estar tan bueno.
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Re: 2x04 -- Hurricane

Mensaje  Gaia el Sáb Dic 08, 2012 3:59 pm

Emily Justman
Ft.
TJ Barnes



Se llama Tom. Mi nuevo compañero de piso se llama Tom y acepta mi invitación al chocolate. Menos mal porque con la sarta de idioteces que he soltado no me habría sorprendido que se hubiese levantado del sofá para meterse en su cuarto y no volver a salir. Suelto una risa sin venir a cuento, llevada por los nervios (de verdad, Emily, te estás luciendo) y vuelvo a hacerlo cuando me dice que me duche yo primero (¿Qué narices me pasa?).

-¿Estás seguro? – pregunto, pero él me responde que soporta bien los resfriados. Me encojo de hombros y le doy la razón porque tampoco quiero ponerme en plan cabezón que no llevamos ni cinco minutos conviviendo, y qué narices, empiezo a estar helada.

Le sigo por el apartamento cuando me dice que me va a enseñar mi cuarto y también el baño. La verdad es que tampoco es que sea una mansión así que supongo que si la puerta de la derecha es mi cuarto la de enfrente es el de él y la del fondo el baño. Enciende las luces y me explica un poco donde esta todo, yo asiento y después él se va.

Cuando cierro la puerta del baño curioseo con un poco más de calma. Para ser chico tiene el baño limpio lo que son puntos a su favor, y ordenado. Igual tiene asistenta o igual antes vivía con otra chica que mantenía todo esto ordenado. Bah, ni que fuera importante o algo. Me recojo el pelo con una goma y me quito la ropa meterme en la ducha. Oficialmente estoy helada.

El contacto del agua caliente me relaja inmediatamente. Dios, no saldría de debajo del chorro de agua caliente en la vida. No es que en esta isla el buen tiempo sea lo habitual pero hoy, con la lluvia, el viento y toda esta historia, incluso he echado de menos mi casa (y a la histérica de mi madre a la que debería llamar y decirle que estoy bien). Me enjabono el cuerpo un poco más y cierro los ojos un instante y cuando los abro no hay luz. Un apagón y a mí me pilla en la ducha. Mierda, mierda, mierda -. Joder – murmuro.

Un rayo ilumina el baño y hago una mueca. Igual que cuando era pequeña ahora todo parece más aterrador que hace treinta segundos. Extiendo la mano como puedo sin salir de la ducha y alcanzo una toalla con la que rodeo mi cuerpo. Seguramente sea cosa de la tormenta. Vamos, es Niamh. Estas cosas pasan cada dos o tres días o eso quiero querer para no ponerme a gritar como una histérica. Avanzo de puntillas hasta la puerta y me asomo casi con miedo.

-¿Tom? Creo que se ha ido la luz – digo asomando la cabeza, con una vocecilla. Y espero que haya sido eso y no que Jason Voorhees se ha colado en nuestro apartamento.
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Re: 2x04 -- Hurricane

Mensaje  Bolly el Dom Dic 09, 2012 2:05 am



Charlotte Day
(Con William)

Dice que tengo fe en él. Lo que no sabe es que es precisamente él quien me ha mantenido en pie todo este tiempo. Sabiendo incluso que estaba embarazada, y sintiéndome sola como me he sentido tantísimas veces porque no le tenía a mi lado. He llorado lo que nadie sabe - excepto Laura, quizás - he querido incluso dejar el trabajo pero siempre había un pensamiento que me hacía volver en mí y sacar fuerzas de donde muchas veces no las tenía. Y eso puede que la gente diga que es porque soy fuerte o qué se yo, pero puede que ya se hayan dado cuenta todos de que en realidad no lo soy tanto. Quiero decir, creo que en realidad venir aquí y vivir esta experiencia es lo que me ha hecho más fuerte. Aunque soportar a unos padres que nunca han dado una mierda por ti (¿hola? Llevo ni se sabe en Niamh y ni se han molestado en llamarme) y a un ex marido para echarle de comer aparte...Supongo que esta es la forma del karma de darme una vida normal. Bueno, todo lo normal que puede ser, que últimamente ya creía que había hecho algo para que el destino me diera tanta hostias juntas.

La verdad es que quiero darle una inyección de autoestima a William porque veo que la necesita. Sé que esto es duro para él e intento que lo vea de otra manera. No es que quiera mostrarle que es débil, que bueno, todos estamos en nuestro derecho de mostrarnos débiles especialmente si estamos en un entorno íntimo. Yo no me voy a espantar y debería saberlo. Voy a entenderle, y voy a ofrecerle todo el apoyo que esté en mi mano dar. Porque si no estamos juntos en esto, ¿quién lo está?

- Tengo fe en ti porque me has demostrarlo que puedo tenerla - sonrío - Desde el principio...aunque no empezáramos con buen pie - bromeo - Ahora en serio, todo se pondrá en su sitio. Ya lo sabes. Esto no va a sostenerse solo mucho tiempo.

Él asiente como si estuviera leyendo su pensamiento. Pero es lógica pura, realmente. ¿Una dictadura? ¿En los tiempo que estamos? Si les hace ilusión que den por saco un tiempecito, pero que no duden que eso acabará por irse a la mierda. Me encanta lo implicados que estamos con el tema del bebé cuando resulta que todavía no tenemos confirmación nada de que mi embarazo sea real. Se me escapa una sonrisa cuando mira a mi vientre.

- Lo tendremos. Pero ya me conoces, soy un poquito cabezona y hasta que no ayude en todo lo posible no me quedaré tranquila.

Y le abrazo. Porque lo necesita. Porque lo necesitamos los dos.


Última edición por Bolly el Dom Dic 09, 2012 3:01 am, editado 1 vez
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Re: 2x04 -- Hurricane

Mensaje  Bolly el Dom Dic 09, 2012 2:59 am



Lucas North
(Ft Hope)

Cómo no, sabía que si las cosas no habían cambiado demasiado de aquí a unas horas, me daría una respuesta así que me dejaría descolocado, para variar, e incluso sacando mi lado más tímido. Que me iba a mandar la dirección para que le calentara la cama, dice. Sé que bromea, obviamente, pero si se me deja una contestación tan a huevo suelo no poder callarme. Soy así. Y me he llevado más de una colleja de Layla - que creo que sigue pensando que me estoy dejando la dignidad en el suelo - por ello. O que me mire mal.

- No es que me fuera a importar si no tuviera trabajo que hacer.

Es una verdad como un templo, quiero decir, para volverme a acostar con ella siempre tengo tiempo. Sé que haberme entretenido con ella cuando en teoría me quedaban mínimo un par de horas de trabajo no es lo que se dice muy profesionalmente ético, pero no es la primera vez que me ocurre y a veces ha sido incluso por razones laborales y de peso. No me han reprochado nada hasta el momento, y cuando me han llamado he acudido, así que en realidad no he tenido quejas. Por ahora, claro.

La respuesta a lo que le digo es un simple Oh... y suena más decepcionado que sorprendido o cualquier otra cosa. No sé por qué. Supondría que por el hecho de no poder reunirnos inmediatamente pero mi trabajo es lo que tiene. Que me crea cuando digo que muchas veces yo también lo odio. Especialmente hoy. Dice que espera no haberme causado problemas. Río levemente.

- Tranquila. Hemos llegado lo antes posible para nada, en realidad. Al menos por el momento. Reunión de última hora, ya ves.

Ella parece entenderlo, de hecho me dice que me guarde el número y que la vuelva a llamar cuando pueda...para quedar y eso. No sé si soy yo o me equivoco, pero la doble intención en la frase ha quedado cristalina. Eso o ella quiere llamar "quedar y eso" a tomarnos un café, devolverle el pendiente y si te he visto no me acuerdo. Es la primera vez que quedo con una chica y no sé por dónde va a salir...Otra cosa curiosa más que añadir a mi historial de mujeres con las que he salido, o algo. Aunque tampoco es que esté hablando de salir con ella, ¿no? Creo.

- Por supuesto - contesto -Si tengo tu permiso, entonces, me guardo tu número - No es que no lo fuera a hacer de todas formas. Aunque ella no me lo hubiera dicho, lo habría hecho y la habría vuelto a llamar - Si no me entretienen demasiado, quedaremos más bien pronto que tarde...Y tendrás tu pendiente - Especifico, haciéndome el que asume que su único interés es que le de el pendiente.

Pero, vamos a ser francos, el mío no es sólo ese. Uno no se topa con mujeres así cualquier día.
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Re: 2x04 -- Hurricane

Mensaje  Heka el Lun Dic 10, 2012 2:04 am

Hope Stiles
ft Lucas




No puedo evitar reírme. Me está diciendo como quien no quiere la cosa que lleva en el trabajo desde que me fui o al menos esa es la sensación que me da. Como si tuviese que darme explicaciones o algo, que mono. Cariño, a tu polvo del día no es necesario que le hagas creer que el único ni nada similar aunque tengo que reconocer que es adorable que lo intentes. “Es una pena. Otro día será entonces.” Me sale solo lo de morderme el labio ante la perspectiva de otra noche con él -o otro rato, por decirlo con más propiedad- a pesar de que solo bromeamos. Pero es que, joder... No puedo engancharme mucho a ver este va a resultar peor que la droga. Más barato, pero aun más adictivo.

Cuidadito Hope, y mantén las distancias. No es que tema enamorarme o alguna gilipollez de esas porque no va a pasar pero estas situaciones solo pueden acabar de dos formas y ninguna de las dos es bonita y la más jodida en ambos casos voy a ser yo. Quiero decir que, o acepta lo que soy tan de buena gana que antes de que me de cuenta tengo un chulo o se acaba colgando de mí. Honestamente, no se cual de las dos cosas necesito menos. En un mundo perfecto cada uno iría por su lado y quedaríamos de vez en cuando, cuando tuviésemos ganas de pasar un buen rato y ya está, pero no lo es a pesar de que Lucas así a bote pronto no me lo imagine en ninguna de las dos situaciones.

Sonrío cuando me dice que se guarda el número ya que cuenta con mi permiso. Seamos honestos, no se si iba a guardarlo o no, pero no necesitaba mi permiso para hacerlo. Ni para borrarlo ya que estamos, pero otra vez se porta demasiado ¿adorable? ¿caballeroso? No lo se, pero es demasiado como para hacerme caso a mi misma en eso de no volver a acostarme con él. Esto es así. Si vuelve a flirtear conmigo cuando volvamos a vernos va a volver a pasar. Hay que ir aceptándolo desde ya.

Me encanta como especifica que intentará que nos veamos pronto. Para darme el pendiente. Suelto una carcajada que delata lo que llevo pensando durante toda nuestra conversación pero trago saliva y me autorregaño. Compostura, mujer. Que pareces una cría. Cualquiera diría que eres una profesional.

“Muchísimas gracias. Y perdona por las molestias. No se como pagártelo.” Pongo lo pongos en blanco. Yo venga darle pie a que flirtee. Si es que no hay quien me entienda... “En fin. ¿Me llamas entonces, no?”

Si es que al final la vamos a liar. Todo van a ser risas hasta que dejen de serlo.
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Re: 2x04 -- Hurricane

Mensaje  Zaida el Lun Dic 10, 2012 4:09 am

Flynn Watson
ft. Zoe




No se que me pasa. A veces me da estos ataques de rabia, pero siempre habían sido por discutir con mi madre. Oigo a Zoe chillar mi nombre y la miro. Está ahí de pie, parada. Empieza a gritarme algo sobre de que ella no tiene la culpa de estar encerrados en el instituto, ya que fui yo el que se ofreció a dar el tour por el instituto. Sigue hablando. Mierda, soy un gilipollas. ¿Como he podido culparla por mudarse aquí y arruinarme la vida en un minuto, con toda la mierda que ella tiene encima? La voz le tiembla y antes de que pueda levantarme del suelo y decir algo, ya está llorando. Nunca había visto a una chica tan rota, y encima es por mi culpa.

No se que hacer. Verla así me está matando. Entonces hago lo único que puedo hacer. Me siento en el reposabrazos de la silla y le rodeo con un brazo los hombros y apoyó la cabeza en la suya. La postura es muy incomoda debido a la diferencia de altura, pero no me importa. Le aprieto el brazo con la mano en un gesto cariñoso mientras ella llora; y cuando de repente se vuelve y me abraza fuerte apretándome en los costados, no me lo espero, pero le devuelvo el abrazo aunque me esté llenando el hombro desnudo con sus lagrimas.

Parece una niña pequeña. Tan débil, cansada e indefensa que ya no puede más y rompe a llorar sacando todo el dolor, e incluso rabia, que lleva dentro. La entiendo más de lo que ella sabe. “Lo siento. Lo siento mucho” Solloza aún más. “Por favor no llores...” Le quito las lagrimas de la cara con el dorso de mi mano y poco a poco parece calmarse y relajarse en mis brazos. Me siento en la silla, y ella esconde la cabeza en mi cuello.

Ya no solloza, solo noto su corazón latiendo fuertemente contra mi pecho, y su aliento contra mi cuello. Y entonces cuando una sensación agradable me recorre todo el cuerpo, me doy cuenta de la situación en la que hemos acabado. Estamos casi desnudos. Ella en mis brazos. Mi toalla se ha medio soltado de mi cintura al sentarme en la silla, y si me levantara ahora mismo se caeria al suelo. La de ella no está mucho mejor sujeta. Se ha calmado por completo.

Pero no puedo ni quiero moverme.

Le acaricio el pelo casi seco con los dedos, pero de repente ella se tensa y se levanta. Suspira tan fuerte que la miro. Esta agitada de tanto llorar. Y ruborizada. Y no puedo evitar la sonrisa que cubre mi rostro en estos momentos, porque está preciosa. Soltar todo esto le ha sentado de maravilla, y me dan tantas ganas de agarrarle de la cara y besarla... Que me siento mal por sentirme así.

Dice que busquemos la ropa. Se da la vuelta y aprovecho para levantarme y sujetarme la toalla a la cadera. De repente Zoe se vuelve y está tan oscuro que casi tropieza conmigo. Me tira la toalla de la mano. Se está poniendo nerviosa y le intento agarrar de la mano para tranquilizarla pero sale disparada a coger la vela, “Zoe...” Digo ya desde la puerta y con la toalla amarrada. No se que voy a decirle, pero tengo que decirle algo. Claramente toda esta situación le ha incomodado mucho más que a mi. Cuando vuelve con la vela en la mano, se vuelve a encontrar conmigo y grita. ¿Se me ha vuelto a caer la toalla?

Zoe se agarra el brazo y entonces la veo. Brillante, rosa y horrible. Tira la vela al suelo y se apaga. Le agarro de la mano y de la cintura para aligerar el paso hasta el baño mas cercano. Apoyo mi cuerpo en la puerta para abrirla y entramos. De repente un rayo ilumina la estancia y aprovecho para abrir el grifo de agua fría y le meto el brazo debajo del chorro. Pega un gritito, pero esta vez de alivio. “La quemadura no es tan grande como me había parecido antes. No te quedará cicatriz. Tenemos que tener más cuidado, podríamos haberle metido fuego a todo el instituto.” Noto como me quedo blanco y apago el grifo. “Pero no ha pasado nada. Cuando salgamos de aquí vamos directo al hospital para que te miren la herida. Quiero decir la... quemadura” Aparto de mi cabeza los recuerdos de aquella horrible noche porque no quiero ponerme a llorar yo también ahora.

Me da las gracias. Después de haberle dicho esas cosas tan horribles hace un rato... La miro y me encuentro con que esta vez no aparta la mirada, aunque no conseguirlo distinguirle bien el brillo de los ojos por culpa de tanta oscuridad. “¿Solo dos veces? ¿Y cuando te he dado el peine antes no lo cuentas?” Sonrío tanto que suelto una carcajada estúpida y Zoe también se ríe. “Vamos” Me ofrece la mano. “No, la otra mano, que vaya que te haga daño al rozarte el brazo.” Le cojo fuerte la otra mano y abro la puerta del baño. No se ve absolutamente nada fuera, y ella me aprieta la mano. “No pasa nada. Estas helada. Vamos a por la ropa y volvemos a la entrada otra vez. ¿Ves? Da algo más de claridad y estaremos mejor, ¿vale?”

Recorremos el pasillo aligerando el paso y cuando llegamos a los vestuarios cojo mi ropa. El pantalón vaquero está algo húmedo, pero la ropa interior, la camiseta y la camisa están secas. Eso si, los zapatos siguen empapados. Me visto ahí mismo, pero Zoe me grita, se da la vuelta y se esconde detrás de unas taquillas. “No muerdo...” Me rio, pero ella no sale.
Ya vestido, cojo la ropa de Zoe y se la paso. Me dice que me de la vuelta. No se por qué, porque apenas le distingo la figura... Finjo un suspiro y me vuelvo. Me pregunta por la camiseta. “¿No te la he dado?” Voy a donde estaba su ropa y de repente la piso. “Zoe, la camiseta está tirada en el suelo” Me agacho a cogerla. “Y no se ha secado del todo...” La oigo maldecir. “No pasa nada, espera” Me acerco a ella, me quito la camisa y se la doy. “Toma.” Me mira con cara de susto. Está en sujetador mirándome como si fuera el mayor pervertido del mundo. “¿Prefieres la camiseta?” Niega y me la quita de las manos. Se da la vuelta y empieza a abrochársela. Cuando se vuelve le queda enorme y me rio. Esta guapísima, pero ella ya ha malinterpretado mi risa y hace una mueca. “No, estas genial, espera.” Me acerco a ella y le meto la camisa por dentro del pantalón. Se ha quedado muy quieta de repente. Cuando acabo le saco el pelo por fuera de la camisa. “Estas genial. Con un gorro y gafas parecerias una hipster.”

Salimos del vestuario, ya vestidos, aunque sin zapatos. Miro a Zoe que esta con los brazos cruzados en el pecho mirandose los pies como si fuera lo más interesante del mundo. Mataría por saber en que está pensando. Cuando llegamos a la entrada, me siento en el suelo y apoyo la cabeza contra la puerta. Me está entrando sueño.
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Re: 2x04 -- Hurricane

Mensaje  Calamity Grace el Mar Dic 11, 2012 11:49 pm




Barrie Kessel

Aun no puedo creer que me esté sucediendo esto. Es todo tan surrealista… en fin, así es mi vida a fin de cuentas, surrealista. Mi avión acaba de aterrizar de emergencia en una pequeña isla, cerca de Irlanda, creo, no lo sé bien. El corazón me late tan fuerte que creo que me voy a desmayar en medio del pequeño aeropuerto, será mejor que me siente. Miro hacia los lados buscando la zona de espera, pero sólo veo una sala desierta, a excepción de los pocos pasajeros que íbamos en el avión, no era un vuelo muy concurrido.

Al final, veo una pequeña habitación acristalada con unos cuantos asientos de plástico, saco a Fred de su bolsa de viaje y le abrazo fuertemente. Él, con su hocico húmedo, saca la lengua y me da un lametazo en la nariz. Tengo que aguantarme las lágrimas, ahora sólo estamos él y yo.

Intento no pensar en nada mientras me siento a esperar que anuncien el embarque de mi vuelo, nuevamente. No serviría de nada, salvo para echarme a llorar, y yo nunca, jamás, lloro en público. Fred se revuelve en mi regazo, está harto de pasar horas metido en el pequeño bolso, y necesita correr, pero aún le quedan varias horas de vuelo hasta París. Eso, si mejora el tiempo.

Miro por la ventana y un escalofrío me recorre el cuerpo. Un huracán está encima de la isla y es imposible volar. Una voz nasal acaba de anunciarlo por megafonía, quedan interrumpidos los vuelos indefinidamente hasta que las autoridades lo notifiquen. Abrazo nuevamente a Fred, no sé qué hacer… inconscientemente me llevo la mano derecha hacia el cuello y acaricio el objeto que pende de una fina cadena, el frio metal me provoca un nuevo escalofrío y ahora no puedo evitar que mi mente vuelva horas atrás.

“No pienses más”, me digo entre susurros. “Necesitarás un lugar para pasar la noche”

Decidida, me pongo en pié y, tras coger mis cosas y sujetar a Fred, camino hacia la salida del aeropuerto. No me cuesta encontrarla, el sitio es realmente pequeño. Justo en la puerta hay una parada de taxis, pero ni uno estacionado. Supongo que será complicado coger alguno con este tiempo.

Me resguardo de la lluvia debajo de un saliente de la fachada. La lluvia cae con fuerza y el viento arrastra ramas y otros objetos a mi alrededor. Empiezo a tiritar mientras frías gotas me salpican en la cara, ha sido una estupidez salir del aeropuerto con esta temperatura. No soy una persona miedosa, pero no hay absolutamente nadie en la calle y, para colmo, una de las farolas acaba de ser golpeada por una rama y la bombilla ha explotado soltando un montón de chispas haciendo que mi perro se revuelva y ladre asustado.

Decidida, vuelvo hacia dentro del aeropuerto intentando buscar alguna presencia humana, aparte de la mía, que pueda ayudarme. Después de unos minutos deambulando, me topo con una mujer mayor saliendo de uno de los aseos, me imagino que es la limpiadora ya que lleva un carrito con trapos. Espero que la paguen bien porque hay que tener muchas ganas de trabajar en medio del Apocalipsis. Me acerco a ella despacio, la ropa me gotea a causa de la lluvia y estoy manchado el suelo. La mujer me mira con cara de pocos amigos.

“Disculpe”, la digo, “He venido en el vuelo de Boston y han cancelado las salidas por el huracán…”

Me parece que la conversación no ha empezado con buen pie, porque la señora no se digna en contestarme. En ese momento una mano me toca el hombro sobresaltándome. Me giro tan bruscamente, y con tal cara de susto, que el chico que había llamado mi atención retrocede haciendo gestos tranquilizadores.

Le miro algo inquieta. Es un chico de unos veinte años, me explica que la señora con la que estaba hablando es su abuela, y que no me va a contestar puesto que lleva sorda unos diez años. Todavía un poco recelosa, le explico mi situación y él me comenta que soy afortunada de que su abuela sea tan sumamente cabezota para ir a trabajar, porque si no sería prácticamente imposible llegar hasta el pueblo hasta que pasara el huracán. Él había conseguido llegar aquí con muchos problemas y estaba temiendo que la vuelta al pueblo fuera mucho peor, pero no podía dejar aquí a su abuela, sola.

Haciendo un gesto de despreocupación se ofrece a llevarme hasta un hotel que está junto a la casa de su abuela y me pide perdón por no darme un tour por el pueblo. Yo me echo a reír, la primera risa desde… no, mejor no seguir por ahí. Acepto rápidamente, necesito un lugar para secarme, darme una ducha caliente y esconderme. Sobre todo esconderme.

El camino al pueblo desde el aeropuerto no es muy largo, pero con el viento y la lluvia se hace eterno. El chico es bastante cuidadoso conduciendo, lo cual agradezco y me relajo un poquito más en el asiento trasero del coche. Su abuela es un encanto, ahora parece la típica dulce ancianita, acurrucada en su asiento con una sonrisa de saber que ha cumplido con su trabajo. Dejo salir un suspiro perezoso y pestañeo para evitar unas pequeñas lágrimas, me recuerda tanto a Maude…

Al final conseguimos llegar sanos y salvos. Antes de bajar del coche me indica un letrero luminoso al otro lado de la calle. Es un poco hortera, pero es un buen lugar para pasar la noche, me dice. Llegados a estas alturas, yo sólo pienso en una ducha caliente y algo de tranquilidad, por lo que, tras sujetar con cuidado a Fred, me despido de ellos y echo a correr hacia el pequeño hotelillo.

Por dentro es más acogedor de lo que parecía por fuera. Disimuladamente escondo a Fred detrás de mí, no sé si permiten la entrada a animales y no estoy en disposición de buscar alojamiento. Me acerco al mostrador y, al momento, sale un hombre maduro con cara de malas pulgas. Me pregunta si quiero una habitación y, tras rellenar un formulario y pagar por adelantado la noche, subo con una llave roñosa entre los dedos. Espero que el resto no esté igual de bien conservado.

Entro a la habitación y tiro la llave encima de la cama, no parece un mal sitio, está todo ordenado y las sábanas huelen a limpio. Saco a Fred de su cárcel y me acerco a la ventana. Fuera, la tormenta es más fuerte que antes. La calle está oscura y el viento arrasa lo poco que encuentra en ella. Niamh, me han dicho que se llama la isla, un sitio pequeño y remoto en el que estoy pensando que podría encajar.

“¿Qué dices Fred?” le pregunto caminando hacia la cama “¿Te gustaría quedarte?”

Fred levanta su peluda carita y suelta un ladridito suave. Le revuelvo el pelo de la cabeza mientras mueve su rabito, feliz.

“Pues Niamh será entonces”




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Re: 2x04 -- Hurricane

Mensaje  Bolly el Miér Dic 12, 2012 2:11 am



Lucas North
(Con Hope, luego Layla.)

No tenemos remedio. Ni ella, ni yo. Para qué nos vamos a engañar, especialmente yo. Porque no dejo de ponérselo en bandeja...pero es que me divierte demasiado flirtear con ella. Y no le cuesta devolvérmela, al contrario, me la devuelve el doble para ver si soy capaz de soportarlo y si estuviera delante seguro que buscaría la satisfacción de verme sonrojar o sin palabras. Si logró que retrocediera a mi adolescencia cuando la conocí, qué no puede conseguir a través del teléfono. De hecho, dice que es una pena y que otro día será. Oh, créeme, Hope, que eso espero. Que sea otro día.

- Eso dalo por hecho - Concluyo, intentando sonar tan casual como puedes sonar cuando estás esperando en el trabajo y la tía con la que has echado un polvo impresionante te llama.

Cuando le hago mi comentario se ríe. Me gusta saber que al menos le hacen gracia mis intentos por justificarme cuando no debería hacerlo, realmente no sé a qué coño ha venido lo de darle explicaciones. Además, es un sonido muy agradable para escucharlo mientras esperas a que los otros terminen con su sesión privada en el despacho. O...lo que sea. Prefiero no darle mucho pie a la imaginación, que la tengo muy vívida y lo mismo me produce imágenes mentales imborrables que no deseo tener. Intento no continuar con esta conversación de adolescentes, pero si se pone a darme las gracias a decirme que no sabe cómo pagármelo y a ofrecerme que la llame... ¿No lo sabe? Pues daría unas cuantas sugerencias, empezando por la más obvia y en la que seguro que ella también está pensando. Medio sonrío, miro hacia Layla, luego al suelo y luego a la ventana frente a mí. Avanzo unos pasos más.

- Lo pensaré en su momento, ¿no te parece? - contesto, y juraría que el tono me ha salido ligeramente más íntimo de lo normal. Me cago en todo, ni que la tuviera al lado - Hablamos pronto, Hope. Ha sido un placer volver a hablar contigo.

Cuelgo y cuando vuelvo a donde estaba antes de que me llamara me encuentro con mi compañera con cara de querer echarse a reír en cualquier momento. Pero está muy contenida. Alza una ceja, supongo que preguntando internamente si ya he vuelto en mí o sigo en mi largo retroceso a los 16, aunque también parece tener un montón de preguntas apiladas en su cabeza. Me humedezco los labios un momento antes de mirarla.

- Adelante, dilo. Lo estás deseando.

La miro, divertido, esperando a que me diga lo que ya sé que voy a oír y a lo que estoy más que dispuesto a responder. Por supuesto, son cosas que sólo a una persona como ella le consiento. No tengo con todo el mundo el mismo nivel de confianza.



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Re: 2x04 -- Hurricane

Mensaje  _Sara el Jue Dic 13, 2012 12:06 pm

Ashling Jones (Con James)

Vale. Vale. Sé que es de noche y que ahora no podemos hacer nada, así que me tengo que relajar como dice James y dejar de pensar en ello por unas horas. Sé que van a hacer lo que puedan, lo sé, sé que no me van a dejar tirada pero aún así... tengo miedo.

Bueno, ahora que James me atrae hacia sí y me besa... igual tengo un poco menos.

Estoy medio dudosa de si seguir adelante con esto, porque puede que no sea el momento, pero a medida que nos seguimos besando pienso que de perdidos al río y que esta mierda no me va a destrozar mi vida con mi chico, que es precisamente lo que estamos intentando, que no nos cambie nada. Me aferro a él con fuerza y me trago las ganas de llorar e intento no pensar, lo cual tampoco resulta muy difícil, porque cuando empieza a bajar por mi cuello como que otras cosas se vuelven más importantes.

Sin darme cuenta se me escapa un gemido y sé que estoy perdida y me da igual, le quiero, y quiero que esto pase, y ya puede reventar Niamh y Adam O'Neil y todo el mundo si nosotros estamos aquí, así.

Busco su boca de nuevo y me acerco más a él, tanto que estamos ya casi pegados. Para mayor comodidad, paso un pierna por encima de las suyas (es el inconveniente de ser alta, joder, no cabes en ningún lado) y nos besamos y le acaricio la cara y le revuelvo el pelo y de repente me siento mucho mejor que en ningún día de las últimas semanas.

A pesar de la extraña posición en la que estamos, acabo medio recostada en el sofá, con James más o menos encima. Intentando acomodarnos casi nos caemos al suelo y se me escapa una risa a medias. Paramos un momento, le miro a los ojos y le acaricio la mejilla. Tienen unos ojos tan bonitos. Tan sinceros. Es la primera vez que estoy con alguien que no me trata como a un trapo y no sé cómo puedo agradecérselo lo suficiente.

Bueno, sí, lo sé. Empezando por no ponerme melancólica y joderle (jodernos) el polvo, porque consideraciones tristes aparte, ahora que hemos empezado ya no quiero parar. El sofá no resulta muy conveniente, ahí la prueba de que casi nos matamos, así que creo que lo más inteligente es que cambiemos de escenario. Le doy un suave beso en los labios y sugiero:

-¿A la cama, mejor?
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Re: 2x04 -- Hurricane

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